jueves, 4 de enero de 2007

La Navidad de Jesús

Jesús no contestaba el teléfono.
-Ese está otra vez con el episodio mixto de bipolaridad-, le decía su hermana a su esposo.
-Pero si anoche estaba lo más happy en la parranda-, le dijo el hombre.
-Mijo, es que los bipolares son así, seguro estaba en etapa mánica. Jesús tiene esa enfermedad hace años. Sabe más de su condición que los mismos médicos y sicólogos que ha visitado, pero cuando mejor lo ves, aparece el fantasma de esa vaina y se lo traga.

Esa mañana Jesús se despertó llorando por enésima vez desde hacía semanas.

Lloraba por todo lo hecho, lo desecho, sus ilusiones fantasiosas que rebotaban de lo obsesivo a lo enajenado. Lloraba por su incapacidad de generar ingresos debido a los brutales altibajos del desorden, aun estando medicado. Lloraba por ver a sus hijos con amistades vacías y carentes de madurez emocional, lloraba por no haber puesto ni un adorno esa Navidad, por no poder dormir, por el descenso de su líbido causado por los medicamentos, por el techo filtrando agua sin poderlo reparar, por caminar temblorosamente como un anciano cuando el descalabro neurológico lo azotaba.
Se la pasaba oculto para que no le vieran fluctuar entre el abismal dolor y el abandono, entre la obsesión tocando el cielo y la desgracia.

Lo único que le salvaba la alegría era la presencia de sus hijos adolescentes, que tras el abandono de su mujer cuando decidió postularse como alcalde y forrar las paredes de su habitación con plumas de gallina, después de hacer el amor 24 horas durante 9 meses creyéndose porn star, habían optado por quedarse con él, porque en el fondo Jesús era inofensivo, como un niño.

Tomaba su segundo café a medio día, sin poder despertar de su penumbra, cuando escuchó los gritos provenientes de afuera:
-¡Hay una serpiente aquí, mátala, no la dejes escapar!
Entonces Jesús saltó de su silla y sin saber cómo, fue a parar semidesnudo al balcón, machete en mano.

En un principio con temor, luego con mirada de guerrero, destruyó la serpiente a golpes de machete, una y otra vez, hasta saberla muerta.
Hubo silencio.
Sus hijos le miraron y se miraron entre sí sin pronunciar palabra. Hacía días no le veían salir de la casa.
-Alguien limpie esto-, fue lo único que salió de su boca.
Guardó el machete en su lugar y tembloroso desapareció por la puerta de la cocina.

Ese día de Navidad sin dinero ni regalos, sus hijos sintieron que su excéntrico padre les había obsequiado algo.

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© ALR, Puerto Rico 2007

Datos:
Puerto Rico tiene 12 variedades de serpientes, ninguna de las cuales es venenosa. Los boricuas les llaman culebras.

En todas las civilizaciones antiguas, la serpiente aparece como representación con diversos significados.

En la lengua náhuatl, coatl, además de significar "serpiente", también quiere decir "gemelo" o "cuate".

Según información acerca del significado de sueños, el matar una serpiente en sueños es símbolo de triunfo sobre el enemigo o sobre una enfermedad.

3 comentarios:

Soraya Marcano dijo...

realista, denso y en cierta manera tierno.

leo tu blog con entusiasmo.

Ana dijo...

Gracias Soraya!
Mi aprecio sincero siempre!

Agustin dijo...

Que gusto darme tiempo para visitar y leer, conocer, y llenarme de historias. Es una forma de inyectarte ganas, que aunque nunca me faltan para escribir. De estas, son las que con agrado absorbo. Y si ese Jesus vive, "Fuerza", "Vida".


Tu amigo



Agustin

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