sábado, 8 de noviembre de 2008

¡Haití!

¡Haití!
Vecina de vecinos,
hermana desconocida.

¡Cuánto dolor mi nena linda!

¿Por qué estamos tan separadas?
Si estamos hechas de la misma voz ancestral
fuego, viento, tierra y agua.

Si más lejos quedan otras tierras
y paladeamos sus aromas y hedores.

¿Qué vestido te cubre haciéndote etérea?
¿Qué ofusca nuestros ojos?

Estamos ciegos,
sin misericordia
te enviamos unas latas, alguna ropa
para que cubras tu sangre y alimentes el hambre
que aterroriza sea nuestra

porque es

y el amor no es suficiente

se me chorrea
se hace ola
ataca mi casa junto al mar
cuando la des-construcción demuele
mil sueños de vivir
bellas quimeras.

Estamos malditos de sueños
sin ti.

© ALR, 2008, Puerto Rico

2 comentarios:

Yarisa Colón Torres dijo...

es una pesadilla.
me da vergüenza

espero nuestra transformación
vuelva a comenzar en Haiti.
otra revolución!

Ana dijo...

Es algo que no tiene razón de ser, sólo el olvido y la enajenación.

No creo que la transformación respetuosa de Haití tome mucho tiempo, si las potencias se unieran.

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